Lo que si espero, es que Dios me siga llenando el camino con aventuras, porque eso fue la universidad para mí. Una etapa muy enriquecedora, en la que viví creo yo todo lo que tenía que vivir. Ni más ni menos. Encontré el deporte, la cultura, la academia, la política y lo más bonito el amor. Y aunque suene medio trillado, se que esos tiempos no se repetirán. Siempre he escuchado que la gente dice que el colegio esto, que el colegio aquello. Que esos tiempos no se repiten, pero para mi fue la universidad la que creo que no se repetirá.
Estudiar en ESPOL significó para mi un segundo hogar, el lugar donde iba a reir, a distraerme, a iniciar todos mis proyectos locos. Ese lugar donde encuentras personas maravillosas, humildes de verdad, inteligentes y mentes brillantes. Y aunque a mí me gustaría ser de esas mentes espléndidas que siempre obtenían altas calificaciones con poco esfuerzo (que era lo que aparentaban), no lo era jaja. Pero mis más sinceras felicitaciones y deseos para todos esos compañeros que brillan con luz propia. Que van por su paso dejando buenas ideas y buenas impresiones. Espero que si me los vuelvo a encontrar hayan hecho mucho con su vida. Porque eso me demostrará que la vida es justa, que el que trabaja sus dones llega lejos y alcanza lo que quiere.
También conocí historias tristes, compañeros que escasamente tenían para comer en la universidad, y yo sabía que aunque se te haga el corazón pequeñito, eso era una realidad de muchos compañeros. Pues la universidad convoca a muchos estudiantes de otras provincias que tienen el sueño capitalino de dejar atrás el calor familiar por una cena económica a solas, todo para alcanzar eso que llaman "Salir adelante".
Pero al fin al cabo, son decisiones que se toman para bien o para mal. Y aunque hay una gran tasa de deserción de estudiantes por distintas causas. Somos bastantes también los que nos graduamos.
Parece tan poco tiempo cuando recien ingresé a la universidad. Que veía tan lejos la fecha de graduación, y que pensaba que cuando llegara el día iba a ser muy feliz. Hoy ha llegado el día y no se parece en nada a los sentimientos que me había imaginado. Y es que graduarse debería venir de la mano con las mejores noticias. Que tu familia está bien, que nadie tiene preocupaciones, que a todos les sale lo que quieren pero no es cierto. Por todos lados hay preocupaciones, hay corazones heridos, hay rencores que no pueden ser borrados con una graduación. Y que aunque se intente todos los días buscar buenas noticias nunca son lo suficientemente reconfortantes!
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